bitcoinsAbrimos el 2015 con un post sobre la tecnología que nos mantuvo en vilo a lo largo del 2014 (pese a que nació en 2009, desarrollada por Satoshi Nakamoto): Bitcoin. Encuadrada dentro del marco de las cryptocurrencies (en Investopedia) o monedas digitales parece que Bitcoin ha venido para quedarse. Muchos coinciden en que, contrariamente a lo que podría esperarse, el ancla de su madurez no procederá de sus características como moneda digital sino de sus atributos como tecnología. Y es que Bitcoin, al parecer, es mucho más que una moneda digital!

Bitcoin ha dado el salto a la conciencia pública en 2014. Pese a la controversia y a las críticas que ha levantado (notablemente, por su volatilidad como moneda o por los rumores de su falta de seguridad), cierto es que también ha calado el mensaje de que, en esencia, BITCOIN supone un paso disruptor dentro de la historia de los sistemas de intercambio monetario (como lo pudo ser el “dinero en plástico” en los años 50) y se ha dado a conocer como un medio solvente para realizar transacciones económicas en entornos digitales a escala global. Recientemente, compañías como Dell, Paypal o Microsoft, se han sumado a aceptar Bitcoins como forma de pago.

Sin representación física, sin estados que la gobiernen y de código abierto, Bitcoin es básicamente una más de las monedas digitales existentes hasta la fecha. La moneda se manifiesta en forma de códigos dentro de archivos de texto cuya seguridad queda criptográficamente garantizada.

No obstante, éstos aportan novedad al panorama. Por ejemplo, gracias a su protocolo de “Cadena de bloques”, Bitcoin permite realizar transacciones de modo anónimo y gobernadas de forma descentralizada. Es decir, la veracidad, procedencia/destino,y la reputación de una transacción se verifica y valida de forma distribuida por todos los agentes (o miners) de la red, los cuales supuestamente estarían manteniendo en conjunto el “libro de cuentas”. Nótese que, de este modo, se pone en duda la utilidad de una red de intermediadores y órganos “certificadores” existentes en el sistema actual.

Entrando en mayor detalle, cabe ahondar en el rol de los minersson los que garantizan el proceso de verificación de todas las transacciones. Este gran esfuerzo computacional se consigue gracias a la cesión de capacidad de procesamiento descentralizada por parte de cada miner. Es, en este instante, que cobra sentido el protocolo BlockChain (Cadena de Bloques). Con frecuencia pautada, los miners verifican bloques (blocks) de transacciones que se hayan producido entre periodos y crean un archivo de verificación de la transacción, asegurando entre todos que cada transacción se ha realizado entre 2 agentes y que no hay problema de duplicidades. Dicho esfuerzo del miner (energía + capacidad computacional), queda recompensado automáticamente y, a la vez, fija el modelo de valoración de la moneda. Así, el valor de los 21 millones de bitcoins (límite máximo de bitcoins disponibles que se fija por convenio) queda fijado vinculándolo a la cantidad de operaciones de verificación y bloques a procesar. Finalmente, ya que cada bloque esta vinculado al anterior, se puede reconstituir la cadena de bloques.

Supone un cambio relevante en la forma de concebir la transacción económica que ya no tiene porqué tener intermediadores o estar condicionada por fronteras físicas. Hay quien compara a Bitcoin como si fuese otro protocolo con carácter tan revolucionador como el protocolo TCP/IP sobre el que reposa la comunicación de internet. TCP / IP es un protocolo de comunicación, la cadena de bloques es un protocolo para garantizar intercambio de valor en todas sus formas y con todas sus consecuencias.

Así, el protocolo se erije como tecnología vehícular para dar respuesta efectiva a infinidad de funcionalidades y, sobretodo, resolver transacciones que actualmente requieren de burocracia propia de organismos de control e intermediarios. Además, sitúa al protocolo en el punto de mira como revolucionador e innovador dejando de lado a la moneda, bitcoin. Por ejemplo, imagináis lo que supondría para el “Internet of Everything” (IoE) y la economía compartida el poder dotar a un objeto de “Propiedad Inteligente” a través de la cadena de bloques. Y así que Pepito pueda abrir el vehículo de Javito con su móvil (u otro dispositivo) bajo el consentimiento previo de Pepito? Y como ésta, millones de funcionalidades que están por venir! 

Veremos si Bitcoin, o mejor, el protocolo BlockChain convence y prosigue su apasionante ascenso a lo largo del 2015. En paralelo, el ascenso del protocolo supondrá revoluciones en la red de intermediación actual. Esperemos poder actualizar éste post progresivamente con las novedades que vayan surgiendo y con vuestra ayuda… ¿Cómo lo véis? ¿Cuál es vuestro vaticinio? ¿Qué funcionalidades pueden verse resueltas por el protocolo de la cadena de bloques?

Saludos a todos!

Para más información, véase https://bitcoinfoundation.org/ asesora sobre el uso de bitcoins.

Recomendaros el Streaming en diferido del Evento del Centro de Innovación BBVA sobre “Criptomonedas y Bitcoin“.

Anuncios